Un año diferente para Casemiro

Después de ganar LaLiga y la Champions y con el ‘no’ de Mbappé, el Real Madrid se reforzó con dos piezas que, a priori, no llegaban con el cartel de superestrellas, pero que, sin duda, dan un salto de calidad a la plantilla y, sobre todo, de competitividad. 

Un aspecto en el que todo entrenador se quiere ver pese a que sea suya la difícil elección de contar con uno u otro jugador. Es el caso, entre otros, del puesto de Casemiro, el de pivote defensivo, que este curso estará ‘superpoblado’ teniendo en cuenta que en los anteriores el brasileño era uno de los pocos que no tenía desdoblado su puesto. 

Es cierto que, en su momento, compartió vestuario con Illarramendi y Khedira pero cuando estos hicieron las maletas en 2015, ya nunca más se volvió a contar con un jugador capaz de competir con Casemiro. Hasta ahora. 

Y es que la llegada de Tchouaméni, independientemente de que puede jugar en varias posiciones, se da para apuntalar la del mediocentro defensivo y tendrá que ser Carlo Ancelotti, con lo visto sobre el césped, quien decida qué jugador es titular y quien suplente. 

Por ello, desde este momento Casemiro ya está trabajando para que a su llegada a Valdebebas (fechada para la próxima semana) sea de la mejor manera posible en cuanto a condiciones físicas y que la juventud del ex del Mónaco no le arrebate su status

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