Todoterreno Alcaraz – AS.com

Una duda legítima y que, dados los resultados, es sinónimo de buenas noticias. “No estamos seguros. A veces, hablamos de esto y él me dice que no lo tiene claro”, respondía Juan Carlos Ferrero cuando, tras la victoria de Carlos Alcaraz en Miami, le preguntaban sobre la superficie favorita de su pupilo. El prodigio de El Palmar, tras superar a Casper Ruud en la final, como en el US Open, acababa de ganar su primer Masters 1.000 y, también, su primer título sobre pista dura. El segundo, en Nueva York, ha supuesto su primer Grand Slam. Antes de estrenarse en Estados Unidos, ya había sumado otros dos: Umag, en 2021, y Río de Janeiro, en febrero de este mismo año. Los dos sobre tierra batida, superficie que también le llevaría a alcanzar la gloria en Barcelona y Madrid.

“Su tipo de juego incluye ir hacia adelante muchas veces, ir a la red y jugar agresivo todo el tiempo. Estaba completamente seguro de que su juego podría adaptarse a este tipo de pistas duras e incluso al césped. Creo que, cuando está al 100%, tal vez puede dar un poco más en arcilla, pero mantengamos la puerta abierta a que pueda ser mejor sobre pistas rápidas en un futuro”, completaba Ferrero. Nadie conoce a Alcaraz como él y su análisis, certero, anticipaba todo lo que se ha visto del tenista murciano a lo largo del año. Un juego desenfadado, que incluso ha llevado a contabilizar las dejadas ganadoras (antes no se hacía), y muy atrevido, basado en la búsqueda constante de golpes definitivos. La arcilla, más dada a los juegos largos y que concede un mayor tiempo de reacción, puede favorecer su creatividad (“la mayor del circuito”, según Marin Cilic, vencido por Charly en octavos); la pista rápida, por su parte, potencia todavía más una de las derechas más poderosas del circuito (“nunca he visto a nadie golpear la pelota tan duro”, advertía ya Stefanos Tsitsipas, en 2021, cuando fue superado por el español en Nueva York). Carlitos, en alguna ocasión, se ha inclinado más por este segundo tipo de superficies, pero el interrogante permanece.

Los datos, por encima de todo, ensalzan el carácter positivo de las dudas: Alcaraz es un todoterreno. Esta temporada, el balance de victorias y derrotas del murciano sobre tierra batida es de 26-4 (86,7% de éxito); en pista rápida, de 14-4 (77,8%). Sobre hierba, donde sólo pudo disputar cuatro partidos, frenado por Sinner en Wimbledon, 3-1 (75%). En lo relativo al juego, los números también se mantienen muy parejos. En arcilla, Alcaraz gana un 70,6% de los puntos con sus primeros servicios y un 54,4% con los segundos; en pista dura, un 73,8% y 56,5%, respectivamente. Al resto, la historia se repite, con un 42,9% de puntos ganados sobre tierra y un 41,7% en dura. En la primera superficie, sonde los partidos le duran una media de 2h:06, ha ganado un 74,1% de los sets; en la segunda, con una media de 2h:03, un 77,8%.

Invencible en el US Open

Lo que, de momento, es irrefutable es que el mayor éxito de Alcaraz ha llegado sobre pista dura. Nueva York, Queens y Flushing Meadows han sido el escenario de una nueva página de la historia del tenis, la que ha coronado al número uno más joven de siempre y la que supone un antes y un después en la carrera de un jugador llamado a marcar una época. Paso a paso. El US Open, de momento, es el único major de Carlitos, que se siente invencible en él. De hecho, lo es, pues ha ganado todos los partidos completos que ha disputado en el Grand Slam estadounidense. El año pasado, frente a ese Tsitsipas impresionado, el español se presentaba al mundo. Superaba la tercera ronda frente al, por aquel entonces, número tres del mundo y cogía impulso para llegar hasta cuartos final, donde, cuando perdía por 6-3 y 3-1, tuvo que retirarse por lesión ante Félix Auger-Aliassime. Esta temporada, sin problemas físicos, nada ha podido pararle en su avance, que le ha llevado a la cima del tenis mundial.

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