Tenis | La opinión de Fernando Gómez: Jornadas de gloria y algunos tropiezos de Serena

Es cierto que la menor de las Williams puede marcharse sin igualar la cifra de 24 totales que acumula la australiana Margaret Court después de sumar a sus logros profesionales los conquistados en la época anterior a 1968 en la que todas y todos en el circuito tenían la consideración de aficionados.

Resulta complicado hacer una selección de momentos destacados de una carrera que se ha prolongado durante un cuarto de siglo, pero en las siguientes líneas vamos a hacer mención a algunos de ellos. Positivos y negativos. Comenzamos con 1999. Con 17 años, Serena ya había estrenado su palmarés con los títulos de París (sobre la pista cubierta en el pabellón Pierre de Coubertin), Indian Wells y Manhattan Beach. A los que unió el primero de sus títulos de Grand Slam. Se proclamó campeona en Nueva York tras imponerse en la final en dos sets a la suiza Martina Hingis. Había cosechado el primer Major antes que su hermana mayor Venus. Por si no fuera suficiente, antes de acabar el curso añadió la victoria en el desaparecido torneo millonario de la Copa Grand Slam, que disputaban las 16 mejores de la temporada en las cuatro grandes citas del calendario.

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El año 2000 fue olímpico. En la ciudad australiana de Sídney, Serena celebró su cumpleaños de 19 con la medalla de oro en la modalidad de dobles junto a su hermana Venus, que también se proclamó campeona individual. Ese doblete lo repetiría Serena en Londres 2012, cuatro años después de que las hermanas hubieran sido también las mejores en Pekín 2008. En resumen, cuatro oros, uno individual y tres en dobles, para cada una. Venus le añade una medalla de plata en dobles mixtos en Río de Janeiro 2016 junto a Rajeev Ram.

Serena Williams no ha podido completar el verdadero Grand Slam, que consiste en ganar el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open en la misma temporada. En 2015 llegó con opciones de conseguirlo a Nueva York, pero se quedó a un partido de la final. La última en lograrlo fue Graf en 1988. Su logro fue bautizado como el Golden Slam porque a las cuatro victorias unió el 1 de octubre su triunfo en Seúl 1988, en el regreso del tenis al programa olímpico. La pequeña Williams acuñó el término Serena Slam a su triunfo en cuatro torneos de Grand Slam seguidos entre Roland Garros 2002 y Australia 2003. Se da la circunstancia de que en las cuatro finales la derrotada fue Venus. No obstante, Serena Williams puede afirmar que es la única tenista que ha completado el Grand Slam de carrera, que supone haber conquistado los cuatro Grandes tanto en individuales como en dobles damas.

Enero de 2007. Serena Williams tiene 25 años y reaparece en el circuito después de un curso para olvidar. En 2006 solo había disputado cuatro torneos, habían surgido rumores, negados por ella, sobre su cansancio profesional y falta de ilusión y se agravó una lesión de rodilla crónica. En consecuencia, en el Open de Australia no era cabeza de serie y en tercera ronda le tocó enfrentarse a una de las candidatas al título, Nadia Petrova. La rusa solo cedió un juego en el primer set y llegó a servir para la victoria. Serena sobrevivió, dio la vuelta al encuentro y siguió pasando rondas hasta que en la final se deshizo de otra rusa, Maria Sharapova. Esta vez fue Serena la que solo cedió tres juegos en una nueva demostración del dominio que solía ejercer sobre la rival a la que solo le dejó anotar un game en la final olímpica de Londres 2012 y le acabó dominando el cara a cara por 20 victorias a 2 con una racha de 19 seguidas.

En 2009 en Nueva York Serena protagoniza un episodio muy negativo en su carrera. Después de las victorias del año en Melbourne y París sumaba 11 títulos de Grand Slam y buscaba igualar la cifra de su compatriota Billie Jean King y a su vez igualarse ella en Flushing Meadows los cuatro trofeos que había levantado ya en Australia. En semifinales su rival era la belga Kim Clijsters. La norteamericana perdió el encuentro sin llegar a disputar el último punto. Serena, derrotada en primer set por 6-4 y con un warning o amonestación justo al acabar por romper su raqueta, sacó para no perder el encuentro con un marcador adverso de 6-5. La europea se colocó a dos puntos del triunfo, Serena no acertó con el primer servicio y cometió falta de pie en el segundo. Se enfrentaba a pelota de partido. Se dirigió a la jueza de línea que le había señalado la infracción y sus airadas protestas le provocaron un segundo warning, que implicaba la pérdida de un punto y, en consecuencia, la derrota. Serena sufrió una sanción de 175.000 dólares por los insultos que profirió y nunca se llegó a aclarar el motivo por el que estuvo ausente de la edición del año siguiente. Clijsters salió campeona y su logro fue definido como una defensa del título que había logrado en 2005, pues se había retirado después y era su primer regreso al torneo.

Entre la segunda mitad de 2012 y el inicio de 2017 llega la que puede considerarse época más exitosa de Serena. No solo demuestra que también es la mejor sobre tierra batida, añadiendo dos títulos al solitario que había conquistado en Roland Garros más de una década antes, sino que conquista tres veces Wimbledon de nuevo, otras tres y consecutivas el US Open, donde no falta a una semifinal en cinco años y también continua su propia tradición de ganar en Australia en los años impares (solo uno de sus 7 títulos en Melbourne Park llegó en año par, cuando lo defendió en 2010). Justo al imponerse en la final australiana de 2017 de nuevo a su hermana alcanza la cifra de 23 trofeos de dos semanas y con sus 35 años parece en disposición de alcanzar y superar la cifra señalada de 24 de Court. Esa final tuvo un destacado contexto histórico y familiar o personal. Fue la primera vez en la Era Abierta que dos jugadoras con 35 años cumplidos disputaban una final de Grand Slam. El triunfo permitió a Serena recuperar el número uno mundial. Después se supo que había ganado con ocho semanas de embarazo de su niña Alexis Olympia, que nació el 1 de septiembre. Ya no volvió a jugar un torneo de Grand Slam hasta Roland Garros 2018, que saldó con tan solo una tímida clasificación sin presencia para la segunda semana, pues no se presentó a su duelo contra Sharapova.

Para llegar a 23, Serena solo había llegado a perder los finales de Grand Slam seguidas. Nada hacía suponer que accedería a cuatro más y las perdería todas. De ello nos ocuparemos en nuestra siguiente entrega, con mención a su segundo episodio para olvidar ocurrido en Nueva York, el de la final de 2018 frente a la japonesa Naomi Osaka, del que tan solo dejamos aquí constancia como el otro de los graves tropiezos de su carrera, aunque ha quedado claro que son minoría frente a las jornadas de gloria.

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