Opinión | La NFL no está haciendo lo necesario para ayudar a los entrenadores negros

“Entrenadores negros en la Liga Nacional de Fútbol Americano: Desempeños superiores, oportunidades inferiores”. Ese fue el título de un informe de 2002 escrito por el famoso abogado Johnnie Cochran Jr. y el abogado de derechos civiles Cyrus Mehri en el que se detallaba cómo los entrenadores negros promediaban más victorias que sus colegas blancos, pero les resultaba más difícil ser contratados y eran despedidos con mayor facilidad. Casi 20 años después, nada ha cambiado, como bien lo recalca una incriminatoria investigación de The Washington Post. La Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por su sigla en inglés) puede hacer más.

Tras compilar y analizar tres décadas de datos, un equipo de periodistas de The Washington Post —entre ellos Dave Sheinin, Michael Lee, Emily Giambalvo, Artur Galocha y Clara Ence Morse— reveló los desafíos que desde hace mucho tiempo enfrentan los entrenadores negros de la liga. Están muy poco representados: mientras que casi 60% de los jugadores de la NFL son negros, apenas 11% de los entrenadores en jefe de tiempo completo, desde 1990, han sido negros. Cuando han sido contratados, los entrenadores negros han tenido el doble de probabilidades de ser despedidos —tras registrar un récord de .500 o mejor— que los entrenadores de otras razas. Han tenido que pasar muchísimo más tiempo en cargos de asistentes de nivel medio antes de obtener puestos de entrenador en jefe. A menudo también han sido nombrados entrenadores en jefe solo de forma interina.

Read in English: The NFL is not doing all it can to help Black coaches

Aún más poderosas que los números de “Black Out”, una serie de The Washington Post, son las voces de los entrenadores negros que vieron cómo su trabajo arduo no obtuvo recompensa alguna. Maurice Carthon, quien fue entrenador durante 19 temporadas tras ganar dos anillos del Super Bowl como corredor de los Giants de Nueva York, fue entrevistado sin éxito para cinco puestos de entrenador en jefe antes de retirarse. Contó que en una entrevista un ejecutivo del equipo le dijo, apenas se bajó del avión: “¿Sabes que no vas a conseguir este trabajo, no?”. En otra, contó que el dueño del equipo le dijo: “Sabes, aquí en nuestra organización dejamos que los muchachos laven los autos”.

La NFL ha reconocido abiertamente que no hay suficientes entrenadores y ejecutivos negros; en febrero, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, describió la situación como “inaceptable” a los 32 equipos de la liga. La NFL señala algunos esfuerzos que ha realizado a lo largo de los años para aumentar la diversidad entre los entrenadores. Creó seminarios para establecer contacto entre los entrenadores provenientes de minorías y los ejecutivos de los equipos. Alentó a los equipos a fomentar diversas fuentes de talento, como por ejemplo a través de la asignación de opciones del draft a equipos que desarrollen entrenadores de color para que se conviertan en entrenadores en jefe. Sin embargo, la liga afirma que en última instancia no puede controlar las acciones de los propietarios, y que el grupo de hombres predominantemente blancos, como ha dejado dolorosamente claro los periodistas de The Washington Post, se siente más cómodo contratando personas que lucen como ellos.

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La realidad es que la liga no está haciendo su mayor esfuerzo; la más reciente entrega de “Black Out”, de Gus Garcia-Roberts, detalló cómo la liga no ejerció presión sobre los equipos. Tampoco ha hecho cumplir la Regla Rooney, la cual le exige a los equipos entrevistar a candidatos de minorías raciales para puestos de entrenador en jefe y operaciones superiores de fútbol americano. Ese proceso de entrevistas —y la facilidad con el cual es manipulado— ocupa un lugar destacado en la demanda presentada por el exentrenador en jefe de Miami, Brian Flores, contra la NFL y tres equipos. Así como la amenaza de una demanda en 2002 obligó a la NFL a tomar algunas medidas y crear la Regla Rooney, esperamos que la demanda de Flores y la atención puesta sobre los procesos de contratación de la NFL finalmente generen cambios. O, quizás la liga podría cumplir su palabra y hacer lo correcto sin la necesidad de verse obligada a hacerlo.

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