Ocho razones para visitar Qatar más allá del Mundial de fútbol

Desde el próximo 20 de noviembre y hasta el 18 de diciembre, el Estado de Qatar conseguirá algo largamente deseado: ser el centro de casi todas las miradas. Esas cuatro semanas de 2022 culminarán una aspiración a la que accedió hace casi 12 años. Fue entonces cuando la FIFA o Federación Internacional de Futbol otorgó al país, entonces dirigido por el jeque Hamad bin Jalifa al Thani, los derechos de organización de un mundial masculino absoluto. El que se celebre este 22 será precisamente el vigesimosegundo, tras el de Rusia en 2018, y previo al de México, Estados Unidos y Canadá que se jugará en 2026.

Durante el mundial, las autoridades de este país de 2,5 millones de habitantes (del que solo el 10% es qatarí), algo más grande que Gambia y ligeramente menor que las Islas Falkland o Malvinas, espera recibir más de un millón de visitantes relacionados con los 64 partidos que se disputaran en ocho estadios. De estos, la mitad están en la capital, Doha. El resto quedan repartidos en municipios cercanos como Al Wakrah, Al Rayyan, Lusail y Jor.


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Alberto Barbieri

Además de aspirar a organizar un mundial en el que todo salga bien, las autoridades del país, ahora dirigido por un jeque de 42 años, Tamim bin Hamad al Thani, quiere también dejar una buena imagen en aquellos que, aprovechando el tiempo entre encuentros, quiera conocer este territorio en pleno golfo Pérsico que hasta 1971 fue un protectorado del Reino Unido. El Magazine estuvo allí hace unas semanas y estas son nuestras ocho recomendaciones.

El Museo Nacional, un moderno edificio construido a imitación de las rosas del desierto y levantado por el estudio de arquitectura de Jean Nouvelean Nouvel en Doha. Qatar

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Para entender el país

Es curioso conocer la historia reciente del estado visitando los Museos Msheireb: Bin Jelmood House, Mohammad Bin Jassim House, The Company House y The Radwani House. Esos son los nombres de cuatro casas diferentes que forman parte integral de un centro de interpretación. En su interior, la representación de la vida en el país hace pocas décadas y la explicación de quién es quién y qué se hizo que para el desarrollo y modernización de Qatar, un pueblo de pescadores que en pocas décadas y gracias al petróleo y gas, acabó convirtiéndose en un país con un peso cada vez más importante en el mundo árabe e internacional.

Este centro de interpretación tiene un remate final perfecto en el Museo Nacional, un moderno edificio construido a imitación de las rosas del desierto y levantado por el estudio de arquitectura de Jean Nouvel. El francés lo diseñó alrededor de un pequeño museo de la misma temática abierto hace casi medio siglo. Dirigido ahora por la hermana del jefe del Estado, la jequesa Amna bint Abdulaziz bin Jassim al Thani, el espacio queda dividido en tres áreas. En el interior se explica mediante técnicas contemporáneas de dónde viene, hacia dónde va y qué influencia tiene el país en el escenario árabe y mundial

Katara Cultural Village Doha. Qatar

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Cultura qatarí y árabe

El Katara Cultural Village es donde se celebran casi todas las manifestaciones culturales en este país: conciertos, teatros, exposiciones temporales y ferias. Katara tiene un teatro al aire libre, dos mezquitas, grandes jardines, varias galerías de arte, archivos y centros de formación. Sin embargo, el gran museo del arte de la capital del país es el del Arte Islámico, en la corniche o paseo marítimo, con el perfil del área de rascacielos como fondo. El haber sido levantado sobre las aguas del golfo Pérsico da la sensación visual de que el edificio flote, una idea que tuvo muy clara Ieoh Ming Pei, arquitecto estadounidense de origen chino y autor de las pirámides del Louvre, a quien se le encargó crear el edificio cultural en Doha. 

Este, aun impecable, ha permanecido cerrado durante los últimos meses para remodelarlo y reabrirlo en las próximas semanas. En su interior, miles de piezas: desde coranes originales a cerámica o cristalería muy bien distribuidas y procedentes de prácticamente todos los estados árabes y con influencias de esta cultura.

Msheireb Downtown Doha. Doha. Qatar

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Msheireb, una perfecta ‘smart city’

Es una zona tan perfecta e impecable que parece un decorado de cine donde, de un momento a otro, vayan a empezar a rodar. Se trata del centro de Msheireb, al que también se conoce como la ciudad inteligente de Qatar al haber sido diseñado con todos los medios e infraestructuras que irán incorporando las ciudades a lo largo de este siglo, poniendo especial atención a la tecnología punta, incluido un transporte público que funciona de manera silenciosa y continua. La zona es un centro residencial, de negocios y también tiene algunos museos como el de las ilusiones y varias galerías. En esta zona también han aterrizado varias marcas de cadenas hoteleras internacionales como Mandarin Oriental, Park Hyatt o los Musherib y The Town hotel.

Tienda de alfombras en el Souq Waqif. Doha. Qatar

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Los zocos

Aun conociendo la estrecha relación del mundo árabe con la cetrería, un paseo por el zoco de los halcones sorprende: hay una extraordinaria cultura y pasión alrededor de estas aves, que además es un enorme negocio para los comerciantes locales. Además de eso, hay un centro hospitalario dedicado en exclusiva a los halcones. A dos calles del hospital de aves también se puede visitar y disfrutar el zoco clásico: Souq Waqif. Este ejerce de mercado tradicional de Qatar y es uno de los más antiguos del país. Compuesto por varias calles y locales en sus bajos, se centra en especias, algunos productos comestibles, artesanía tradicional y joyerías. Todo está tan limpio que en ocasiones da la sensación de estar en un decorado, aunque en realidad el comercio está allí desde el inicio de los primeros asentamientos en la zona. Parte del zoco ardió en 2003 y al año siguiente se reconstruyó, hecho que le otorga esa imagen de mercado moderno y antiguo al tiempo.

Decoración de un canal de Venecia en el centro comercial Villagio. Doha. Qatar

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Zocos contemporáneos

El país del mundial 2022 es conocido como un paraíso para amantes de las compras. El principal centro comercial del país es el Doha Festival City, con cientos de marcas internacionales, entretenimiento en forma de salas de cine, decenas de restaurantes y algunos caprichos locales como una pista y una montaña de nieve que contrastan con las temperaturas exteriores, siempre cálidas, cuando no realmente calientes, de ahí que el mundial se celebre excepcionalmente fuera de verano. 

Otro imán para los amantes de buscar y comprar es The Pearl, isla artificial residencial, con amarres al pie de altos edificios, casas unifamiliares y una oferta gastronómico-comercial notable, incluidos los enormes concesionarios de coches y embarcaciones de lujo. Una tercera área comercial notable es Villagio. Como su nombre indica, tiene arquitectura que recuerda a Italia e incluso canales navegables. Al contrario que otros centros comerciales, en este hay fiestas y música en directo casi cada noche, como si se tratase de un pueblo de la costa mediterránea en fiestas, y es que Qatar se ha permitido importar muchos rasgos de otros países al suyo. 

Otro ejemplo de esto último es Place Vendome, una serie de calles que recuerdan a París y están trufadas de elegantes boutiques y hasta chocolaterías al más puro estilo francés, evidentemente bien refrigeradas. El capitulo de los zocos contemporáneos lo cerrarían otras dos zonas: Mall of Qatar, que como las zonas comunes de los grandes hoteles, es muy apreciado por los extranjeros residentes en el país y Lagoona Mall, otro centro de estética y marcas contemporáneas.

Librería Nacional de Qatar. Doha. Qatar

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Libros y arquitectura

La Biblioteca Nacional de Qatar, abierta en 2012, es quizá una de las más bonitas del mundo en su género. Buena parte de la culpa es de su diseñador, el neerlandés Rem Koolhaas, autor de construcciones en tres continentes y quien recibió el encargo de levantar un edificio en un área de universidades para conservar el patrimonio y la cultura escritas del golfo Arábigo. También ha proporcionado un lugar para el aprendizaje social y el desarrollo de qataríes y residentes. Construida como iniciativa personal del emir, este lugar de cultura ha tenido como objetivo convertirse en uno de los mejores centros de aprendizaje e investigación del mundo: un enorme contenido dentro de un precioso continente que se ha acabado convirtiendo en atracción para los visitantes, que entran a ella con el mismo respeto con el que se accede a un edificio religioso, pues lo que se ve, impone.

Lodge de turistas en el mar interior de Khor Al-Adaid reserva natural. Doha. Qatar

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Arena, dunas y mar

Cuando se pasan más de dos o tres días en Doha, algo absolutamente normal si el viaje no es de descanso entre dos largos vuelos de enlace, una de las excursiones más típicas y a la vez muy exótica para los europeos, es la visita al mar interior, a unos 60 kilómetros de la capital. Estas aguas, conocidas también como el mar interior de Khor Al Adaid, son una reserva natural de alto valor. Por otro lado, también fuera de la ciudad y que puede ser añadida a la estancia como excursión de un día, se puede considerar a la ciudad costera amurallada de Al Zubarah, uno de los centros de comercio y de venta de perlas de finales del XVIII y principios del XIX. La zona ha sido redescubierta con trabajos de excavación y la singularidad del conjunto ha sido considerado como patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Una costumbre de los locales para pasar su tiempo de ocio es salir al desierto con un 4×4, recorrer las dunas y regresar a su domicilio o pasar la noche bajo las estrellas. Los visitantes pueden emularlos en tours organizados con conductores expertos para correr, subir y bajar por las dunas, una aventura que lleva, generalmente, hasta la frontera con Arabia Saudí y que se remata en jaimas frente al mar, donde se almuerza, cena o cabe la posibilidad de bañarse en aguas del golfo. Adrenalina y tranquilidad. O Tranquilidad y paz si las subidas y bajadas por las arenas se realizan en camello en lugar de en coches todoterreno.

Interior del metro en Doha. Qatar

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Ferrocarril subterráneo y aeropuerto

Hasta hace poco, para viajar por este país era inevitable tomar un coche o autobús. Desde 2019 es posible recorrer parte en su flamante metro, uno de los orgullos de los qataríes. El ferrocarril subterráneo de Doha es uno de los sistemas de tránsito colectivo más avanzados del mundo. Ya cuenta con tres líneas, 76 kilómetros y 37 estaciones, varias de estas de intercambio. La mayor parte de estas últimas merecen la pena ser visitadas más allá de usadas desde el punto de vista estético, arquitectónico y de ingeniería. Demuestran el poderío de las arcas públicas.

También resulta demostrativo del musculo del país su aeropuerto: Doha-Hamad, un hub gigante diseñado por la firma estadounidense Hok, donde trabajan arquitectos de todo el planeta. Como puerta de entrada, salida o de tránsito de Qatar, la terminal es un edificio que no deja indiferente al que lo recorre: es un homenaje al país lleno de sorpresas, obras de arte de tamaño colosal, muy apropiadas para sus grandes vestíbulos y pasillos y el gran escaparate de un pequeño país con un poderoso musculo financiero y teniendo como estructura de estado a una aerolínea de referencia que quiere despuntar con la organización de eventos de gran magnitud.    

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