“Mi hijo está destrozado. Quiere irse del club para jugar a fútbol en otro sitio y no le dejan”

Sergio Sánchez es un niño noble, generoso y sensible. Tiene 11 años y es un apasionado del fútbol. De hecho, con tan solo cuatro años comenzó a practicar este deporte en un club de la capital aragonesa, en el Actur Pablo Iglesias, conocido como API. Después de más de media vida entrenando y jugando partidos con la camiseta roja, ahora le gustaría tomar otro rumbo tras una serie de desencuentros con personas vinculadas a esta entidad deportiva.

“La temporada pasada no terminó como nos hubiese gustado. Hubo algún problema. Normalmente, para continuar el siguiente curso, firmamos la ficha del jugador en julio. Este verano, como nuestro hijo no tenía claro si quería seguir o no, decidimos esperar un poco”, relata Sara Laguna, la madre del alevín. Finalmente, esta familia optó por dar “una oportunidad más” al club y confirmó por tanto la licencia de Sergio a finales de agosto.

Después de los partidos amistoso del mes de septiembre, Sara Laguna y su marido, Sergio Sánchez, comprobaron que nada había cambiado respecto a los anteriores meses. “Vimos que nuestro hijo iba a sufrir y pedimos la baja. Somos conscientes de que cometimos un error porque no teníamos que haber firmado, pero entonces creímos que la situación iba a cambiar. Al final llevábamos 7 años en el mismo club y pensamos que igual se podía volver a los cauces habituales”, sostiene la madre. Es precisamente en este trámite, en la solicitud de baja de la licencia, en el que se encuentran estancados después de varias semanas.

“Mi hijo está destrozado. Quiere irse del club para jugar a fútbol en otro sitio y no le dejan. He solicitado la baja en repetidas ocasiones y la han denegado. Si no le sueltan, no puede ni entrenar ni jugar en otro sitio. Me dijeron desde la directiva que tenían que reunirse para tomar una decisión y aún seguimos esperando”, lamenta la madre, que pide que se resuelva “cuanto antes” esta situación.

El club al que Sergio le gustaría pertenecer ahora, donde van sus compañeros de clase, escribió un correo al API: “Tras 12 días esperando contestación alguna referente a la baja federativa de Sergio Sánchez, procedemos a pedir permiso de entrenamiento para el jugador y así que pueda ejercitarse con nosotros mientras deciden qué hacer con su situación”. Ante esta solicitud, el API respondió de manera contundente: “Rechazamos la petición y os informamos de nuestra voluntad de cumplir con el compromiso firmado”.

La familia solicitó a la Real Federación Aragonesa de Fútbol (RFAF) que actuase. “La RFAF no puede anularla”, explican desde el organismo federativo. Ante la respuesta, Sara Lagunas presentó hace 20 días un escrito al Justicia de Aragón y el asunto se está tramitando. En todo caso, también le aconsejaron escribir una carta a la Dirección General de Deporte para que mediaran con el objetivo de poner fin a la licencia.

Ante el revuelo que se ha generado en las redes sociales, el API emitió este viernes un comunicado en el que anuncia que por fin autorizará al menor “para que pueda entrenar en otro equipo, por el hecho de que pueda seguir haciendo deporte y relacionarse con otros niños”. En el documento, el club añade que “no es reacio a ofrecer bajas a sus jugadores, pero dentro de unas circunstancias lógicas y en periodos estipulados”. También defende que, “al quedarse Sergio, el entrenador tuvo que rechazar a otros jugadores, con el agravio consiguiente para el equipo tras su negativa a seguir”.

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