Memphis: de jugador franquicia del Barcelona post-Messi al olvido

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El neerlandés, al que Xavi Hernández rebajó este verano a séptimo delantero un año después de que Koeman tratara de convertirlo en el líder de su equipo, negocia su salida gratuita a la Juventus

Memphis, en un partido con el Barcelona.NurPhotoMUNDO

En el fútbol, un año parece una vida.

Memphis Depay jugó su primer partido de Liga con el Barcelona el 15 de agosto de 2021. Habían pasado diez días desde que el presidente Joan Laporta le dijera al patriarca Jorge Messi que su hijo no podía continuar en el equipo, y el Camp Nou se disponía a iniciar una era incierta de la mano de Ronald Koeman, un entrenador al que no quería su presidente pero que aguantaba en el cargo porque la directiva no sabía a quién poner.

Memphis, que el día de su presentación había explicado con orgullo cómo a los cinco años su abuelo le regaló una camiseta azulgrana, se vio como el nuevo rey del mambo. El Barça pasó por encima de la Real Sociedad (4-2). Griezmann aún fue titular antes de que se le invitara a firmar a préstamo por el Atlético. Y los que ahora son los dos últimos delanteros del Barcelona, Memphis y Braithwaite, ejercieron de héroes. El neerlandés agitó al equipo, envalentonó a la grada haciéndola creer que la era post-Messi sería más agradecida con él como líder, y se apuntó su primera asistencia. El danés, hoy poco menos que el anticristo, marcó dos goles y cedió otro más. En el fútbol, decíamos, un año parece una vida.

Memphis, que al concluir la pasada temporada llegó a ilusionarse con una renovación (sólo firmó por dos temporadas cuando fue reclutado del Olympique de Lyon con la carta de libertad), lleva días negociando su salida después de que Xavi Hernández le confirmara su escasa relevancia en la actual plantilla. Con Lewandowski, Raphinha, Dembélé, Ansu Fati, Ferran Torres y Aubameyang por delante, y sólo Braithwaite por detrás, necesitan los ejecutivos del club azulgrana que el neerlandés deje su taquilla cuanto antes para facilitar la inscripción de Jules Koundé, la única de las incorporaciones que quedan por ser registradas en LaLiga. Pese a que los dirigentes del Barcelona pretenden que el ex defensa del Sevilla debute en Anoeta el próximo domingo, vive el club entre la urgencia por soltar lastre, la delicada negociación por la adecuación salarial demandada a Gerard Piqué y Sergio Busquets, y la esperanza de llegar al 31 de agosto colmando las aspiraciones de su entrenador, quien reclama dos laterales (Marcos Alonso está acordado para la izquierda) y la llegada del portugués Bernardo Silva.

Memphis, al menos, tiene asumido que su carrera en el Barcelona ha llegado a su fin para emprender un nuevo camino en la Juventus de Allegri. Aunque pretende hacerlo bajo sus condiciones. Entiende el neerlandés que si él hace un año rechazó mejores ofertas para reunirse con Ronald Koeman en el Camp Nou y sin un coste de traspaso de por medio, si es el Barça quien ahora no lo quiere, debe hacerlo con la carta de libertad. Y si lo hace con el dinero que aún le queda por cobrar por la temporada que aún tenía firmada, mejor.

Cuando ambas partes acaben de ajustar posiciones se pondrá fin a la etapa de un jugador que llegó para ser el futbolista franquicia del Barcelona, que vio cómo su gran valedor, Ronald Koeman, era despedido tras una caída en Vallecas, cuyo cuerpo reventó antes de Navidad porque lo jugaba todo, y que cuando volvió de dos meses de lesión se encontró con que ya no tenía sitio. Sus compañeros de ataque ya no serían Jutglà o Abde. El club había reclutado en el mercado invernal a Ferran Torres, Aubameyang y Adama, Dembélé sería perdonado pese a que el club comunicara que ya no volvería a jugar como azulgrana, y Memphis quedó relegado a la tramoya. Si había jugado los primeros 16 partidos de Liga como titular y al completo, en los últimos 14 sólo una vez más volvió a disputar los 90 minutos. Su incidencia en el equipo había desaparecido en un pestañeo.

Aun así, el neerlandés fue el máximo goleador del Barcelona la pasada temporada con 13 goles (los mismos que Aubameyang, aunque éste en poco menos que cuatro meses). Aunque siempre dejó la sensación de que su fútbol languideció cuando, como no podía ser de otro modo, reparó en que él no podría ser quien ocupara el vacío de Messi. No marcó Memphis un solo gol en sus seis partidos de la fase de grupos de la Liga de Campeones, de la que el Barça fue desterrado. Y en la Europa League sólo pudo ver una vez la red. De nada sirvió. Fue aquella noche en la que el Eintracht hizo del Camp Nou su particular jardín del edén.

Espera Memphis revitalizar su carrera en la Juventus, equipo que le debe permitir rodarse de cara a la disputa del Mundial con los Países Bajos, donde continúa siendo referencial. Y el Barcelona tendrá que preguntarse si, tras Memphis, Aubameyang debería también tomar la puerta de salida para continuar rebajando la masa salarial.

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