Mauricio Farías | Cambió el fútbol por las artes marciales y hoy ingresó al Salón de la Fama: “Nunca me lo esperé”

“Me gustó que, en las artes marciales, había un clima distinto al fútbol. Ahí, no te voy a mentir, el DT nos agarraba a garabatos, como suele pasar. Y a pesar que yo siempre tuve un carácter fuerte, eso me chocaba. En las artes marciales había un ambiente de respeto, de mucha lealtad”. La frase corresponde a Mauricio Farías (56), actual director de la academia Wai Kung Pai Chile, quien hace unos días logró un hito: ingresó al Salón de la Fama de la United States Karate Alliance (USKA), una asociación por donde pasó, por ejemplo, Bruce Lee, y en la que fue campeón Chuck Norris.

Farías, también profesor de Educación Física, vivió un cambio radical en su vida a los 13 años, cuando comenzó a sentirse atraído por las artes marciales. “El fútbol siempre había sido mi deporte. Yo jugaba en cadetes de la U a esa edad, y eso me movía”, dice a As.

– ¿Y cuándo decidió pasarse a las artes marciales?

– En ese tiempo tenía un primo que hacía artes marciales. Yo siempre lo molestaba, le decía “buena, karateka”, que pusiera alguna patada, cosas de ese estilo. Típico que el futbolista es medio canchero y yo pertenecía a ese segmento. Hasta que un día fue él quien me hizo una clase y me di cuenta que tenía condiciones. Él me dijo que yo tenía elongación completa, algo que costaba años de práctica, y a mí se me hizo súper fácil.

– Hasta antes de eso, ¿veía el fútbol como una posible profesión o solo era un hobby?

– Sí, en algún momento me pasó por la cabeza ser futbolista. Cuando yo era chico se hacía un campeonato que se llamaba Camino a la Fama, en las canchas laterales del Estadio Nacional, y ahí me probé yo junto a tres compañeros de curso. Hasta allá llegaban algunos técnicos a vernos. Y luego de eso entré a la U. Pensé en esa posibilidad, pero luego se cruzaron las artes marciales en mi camino y lo olvidé.

– ¿Qué otros factores lo motivaron a practicar artes marciales?

– Bueno, los deportes de contacto también tenían que ver conmigo, porque tuve un abuelo que me enseñó boxeo, y me interesaba el asunto del combate. Hasta que a los 13 años mi padre me inscribió en una academia de Wai Kung Pai, y lo empecé a hacer en paralelo al fútbol. Comencé a avanzar de grado, gané campeonatos nacionales, metropolitanos, y el 86 ya me decidí por las artes marciales, cuando viajé a un Sudamericano a Buenos Aires y conocí a mi maestro, Germán Bermúdez Arancibia, un chileno radicado allá que se hizo muy famoso por personificar a Mister Chile en Los Titanes del Ring.

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Mauricio Farías, abajo a la izquierda.

– Cuénteme acerca del Hall Of Fame de la USKA en el que ingresó recientemente. ¿Cómo se dio esa nominación?

– La USKA es la asociación de artes marciales más importante del mundo, es la más antigua también. Bruce Lee, por ejemplo, cuando llegó de China a Estados Unidos, se decidió cobijar en una institución importante y eligió la USKA. Chuck Norris fue campeón mundial ahí también. Y nosotros, como delegación chilena, comenzamos a ir hacia allá en 2011. Y nos fue bien. Yo quería atravesar fronteras, ver en qué nivel estábamos internacionalmente. Comenzamos a viajar todos los años a partir de ahí, excepto 2020 y 2021, que no se hizo nada por la pandemia. En 2019, mi hijo Gonzalo ganó el Campeón de Campeones a Josh Quayhagen, que ahora pelea en Karate Combat y es muy famoso. Al final, esos logros me catapultaron como entrenador, se lo debo a todos mis alumnos, y llegó esta nominación al Hall of Fame, algo que nunca me esperé. Me pone contento, por el nivel técnico que tiene nuestra escuela, porque además significa que se abren puertas para mis alumnos y porque me posibilita traer gente importante a Chile.

– ¿Cuál es su próximo objetivo con la academia?

– Como meta más romántica, me gustaría tener una escuela aún más grande, que haya más cinturones negros en Chile. Mi objetivo es tener 100 profesores. Las artes marciales, de verdad, son una linda actividad para formar a los niños. Yo soy profesional del deporte, como te decía, pero el arte marcial es distinto. Se forma un vínculo con el alumno donde casi llegas a ser como un segundo papá. Esa formación valórica es importante. Hoy tenemos escuelas en Santiago, La Serena, Laja, Yumbel. Y, si te hablo de desafíos en el ámbito competitivo, me gustaría ir a Europa a competir: al Abierto de España o al de Portugal. Quiero, junto a mis alumnos, conocer Europa en la parte competitiva.

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