jugar al fútbol 7 en el Bernabéu

El Sevilla de Sampaoli intenta jugar diferente y pierde casi siempre igual que el de Lopetegui, destrozado a la contra. El argentino le ha quitado de un plumazo al equipo la presión atosigante que hacía en campo contrario, que lo alargaba mucho hacia delante, es cierto, pero se ha quedado en un control del juego en el que, si cabe, tiene menos profundidad que antes por momentos.

El de Casilda planteó un tipo de partido concreto en el Bernabéu y su equipo jugó tres distintos. Uno, insulso y a lo ancho, como si jugara al fútbol 7 en el Bernabéu –el sueño de cualquier amante de las pachangas con los amigos y las porterías estuvieran en cada banda mientras el Real Madrid jugaba a lo largo y miraba a la portería grande que defendía Bono.



Después tuvo una fase en que logró encontrar profundidad, tramo que coincidió con el gol de Lamela y el intento final de echarse hacia arriba, y por último, acabó el Sevilla con un partido que por desgracia ya conoce, el de acabar destrozado en las transiciones tras las pérdidas de balón, un lastre del que no se libra el equipo, ni siquiera desde el inicio ayer.

Sampaoli volvió a salir sin nueve y con muchos centrocampistas de toque. Ya lo avisó en la previa, que la idea era “controlar desde el juego”, pero el campo, con la fuerte tromba que cayó antes del partido y el riego que también hubo previo al mismo, no estaba para florituras ante un rival más fuerte físicamente que además supo lo que tenía que salir a buscar: quería carne, duelos individuales, presión y contacto… pues los jugadores del Sevilla les iban entregar la pelota ellos solitos.

Defensa

Varió el esquema algo, con defensa de cuatro, pero da igual, el comportamiento del equipo y los roles cambian poco. El equipo no presiona arriba y espera en la zona ancha, donde Sampaoli amontona a sus jugadores adelantando además la defensa mucho. Mal asunto ante un rival como el Madrid, con velocidad para atacar los espacios y para meter centro precisos. Sorprendía que con el contrario ya atacando con mucha altura la defensa siguiera muy arriba.

El físico ante los Tchouameni, Kroos, Modric… se resintió. Más aún cuando empezó a hacer pupa la mala gestión de Sampaoli con los cambios y los jugadores con tarjeta que se quedaban en el campo, como Jordán o Gudelj, que no pudo frenar la contra del 2-1.

Ataque

Sampaoli no quiere un equipo largo, pero se queda encorsetado en el centro, entre un espacio de treinta o cuarenta metros, con toque y sin salida hacia delante. Isco se giraba y se giraba y no encontraba líneas de pase hacia delante porque tenía a menudo a Lamela a su altura e incluso por detrás. Era en la primera parte un equipo que jugaba al futbol 7 a lo ancho del campo. Además, al defender siempre con 5 (incluso en defensa de 4) al recuperar había menos capacidad de salida.

Tras el gol, quizá pecó de osado y no supo dar un paso adelante sin descontrolar la situación.

Virtudes

Valentía en una fase del partido.

Talón de Aquiles

El plan inicial falló y una pésima gestión de los cambios. Agotó dos ventanas en dos minutos para dos sustituciones y todos los jugadores con tarjeta acabaron el partido.

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