Invertir en fútbol femenino vale la pena, por Sarai Bareman

Fue Pelé quien llamó al fútbol jogo bonito, y ahora mismo estamos viviendo un momento real­men­te bonito en el fútbol femenino.

Hemos tenido la Eurocopa, en la que se han batido récords de asistencia a algunos partidos, que a su vez han sido vistos por millones de telespectadores. El mismo día 20 julio, en el partido que enfrentó a la selección española contra el combinado inglés, fueron más de tres millones de españoles los que sufrieron hasta la prórroga.

La Eurocopa ha sido un éxito, pero la mayoría de las jugadoras y ligas del mundo son amateurs

Sin embargo, para mí son igualmente importantes los partidos que se han celebrado en otras partes del mundo, como el Marruecos-Nigeria de la Copa Africana de Naciones, que ha sido visto por la mayor cantidad de personas de la historia de un partido femenino en África, con 45.562 espectadores. Y luego está la Copa de Naciones de Oceanía en Fiyi, un torneo de clasificación en el Pacífico para el Mundial femenino del 2023 que se celebrará el año que viene en Australia y Nueva Zelanda.

Después de haber tenido el honor de jugar con Samoa y de dirigir la Federación de fútbol de la isla, tengo un interés especial en su avance hacia las rondas eliminatorias de Oceanía, y en su gran victoria sobre Nueva Caledonia el fin de semana.

Aficionados ingleses celebran el triunfo de su selección en la Eurocopa femenina

Dan Kitwood/Getty Images

Pero son partidos como éste los que ponen de manifiesto que el fútbol femenino está alcanzando la mayoría de edad y por qué es tan importante aprovechar el impulso que tenemos ahora.

Al igual que deberíamos celebrar la calidad de las principales naciones europeas que han luchado en Inglaterra, el fútbol mundial sólo tendrá éxito si las niñas y las mujeres de todos los rincones del mundo, de África, Asia y Oceanía, tienen las mismas oportunidades de jugar, competir y, en última instancia, representar a su país en el mayor escenario de todos.

Esto es algo con lo que mi equipo en la FIFA está comprometido y por lo que, al cumplirse recientemente que falta un año para el comienzo del Mundial femenino de la FIFA 2023, estoy muy entusiasmada, no sólo por lo lejos que ha llegado el fútbol femenino en tan poco tiempo, sino también por todo el potencial que aún queda por explotar.

El asombroso crecimiento del fútbol femenino en la última década es innegable, y a principios de este verano fue sorprendente ver que la Clasificación Mundial Femenina de la FIFA incluía a 181 asociaciones miembro de las 211 existentes.

Pero es justo decir que el ritmo del cambio ha sido desigual. Mientras que algunas naciones cuentan con amplias estructuras y siguen invirtiendo y profesionalizando el fútbol femenino en su país, en otros lugares es importante reconocer que la realidad es que la mayoría de las jugadoras de fútbol femenino y las ligas de todo el mundo siguen siendo amateurs, algo que se puso de manifiesto en la encuesta sobre el fútbol femenino de la FIFA 2019 y en el Informe de evaluación comparativa de la FIFA: women’s football .

En la FIFA estamos tratando de poner a todos en el mismo campo de juego a través de la Visión de la FIFA: 2020-2023 y la Estrategia de Fútbol Femenino de la FIFA, que se lanzó en octubre del 2018 e incluyó nuestro objetivo de tener al menos 60 millones de mujeres y niñas jugando al fútbol para el 2026.

Nuestro plan se centra en el desarrollo a largo plazo dentro y fuera del terreno de juego –para poner en marcha un crecimiento sostenible en la participación de las niñas y las mujeres en el fútbol–, así como en el apoyo a las asociaciones para que ofrezcan acontecimientos de fútbol de base y de los denominados partidos de fútbol reducido para que las jóvenes tengan un primer contacto con el fútbol. A la vez, también hemos puesto en marcha otras iniciativas que abordan las barreras que impiden a las mujeres y a las niñas jugar al fútbol, como un innovador proyecto piloto de salud y educación menstrual que se llevó a cabo recientemente en Sudán del Sur.

Sí, todavía queda un largo camino por recorrer para llegar a donde queremos estar.

Pero cuando recuerdo mis primeros días al frente de la Federación de Fútbol de Samoa, sóolo puedo sonreír cuando pienso en lo lejos que hemos llegado y en los obstáculos que hemos superado.

Recuerdo un discurso que pronuncié hace una década, en la Conferencia de la Juventud y el Deporte del Pacífico en Nueva Caledonia, en el que, sí, hablé de los retos y los prejuicios de género a los que me enfrenté, pero también de por qué seguí adelante. Dije que ver la sonrisa en la cara de una niña cuando marca su primer gol, verla saltar con su equipo, oír a su madre y a su padre gritar de orgullo en la línea de banda hacía que todo valiera la pena.

Ahora tengo exactamente la misma sensación, cuando pienso en las chicas jóvenes sentadas en casa que pueden haber visto el gran gol de Georgia Stanway para la selección inglesa contra España, o en las afortunadas que pueden haber visto los diez goles que marcó la española Jennifer Hermoso en la clasificación para la Eurocopa y han pensado “quiero ser como ellas”. Mi mensaje para ellas es que pueden serlo. Y en la FIFA haremos todo lo posible para ayudarles.

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