Gol de Kelly en la cuna del fútbol, por Germán Melero

Inglaterra se ha proclamado campeona de Europa en Wembley con un gol de Kelly: todo queda en casa. La Eurocopa recién resuelta a favor de las anfitrionas refrenda a Inglaterra como maestra eterna de este deporte. Allí donde el fenómeno nació para ser un ritual de culto. El evento ha sido de récord. Las asistencias y los índices de audiencia han batido todos los registros, elevando el prestigio del fútbol femenino hasta esos valores necesarios para conseguir que la sociedad desatasque sus problemas con la evolución. Tenía que ser en Inglaterra. El país que abrió estadios a las mujeres a principios del siglo pasado. El país que ha gobernado la Eurocopa más vista. Otra lección de máximo calibre, que ha congeniado con el romanticismo gracias a que la victoria ha sido de Inglaterra, la anfitriona sedienta de gloria, contra la todopoderosa Alemania. Delante de 88.000 almas entregadas en la cuna del fútbol. Un ejemplo de torneo, de final. Un ejemplo que la Federación Española y la Liga podrían anotar, para enterarse de cómo tratar al fútbol femenino. Mientras Inglaterra ha marcado su enésimo gol por la escuadra delante de todo el mundo, la Real y el resto de equipos de la liga española siguen sin saber cuál es su calendario para esta temporada. Otra chapuza de coherencia imposible. Wembley celebra el gol de Kelly al compás del ‘It’s coming home’ y en la planta noble de Las Rozas se van con la música a otra parte en vez de tomarse en serio una competición cuya profesionalización, por desgracia, sigue siendo sólo presunta.

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