Geno Smith, la historia de la temporada NFL 2022: de suplente olvidado a superestrella en un suspiro

Elegido con el pick 39 del Draft 2013 por los New York Jets, Geno Smith podía ser considerado hasta hace poco como alguien cercano a un bust: mal primer año de novato en los Jets, apenas mejorado en el segundo y desde entonces, suplente eterno en diferentes franquicias de la NFL.

Entre 2015 y 2021, Smith apenas titularizó cinco partidos entre Jets, Giants, Chargers y Seahawks, donde se desempeña desde el 2020.

En Seattle, era el seguro de vida ante lesiones de Russell Wilson y ya había tenido algunas buenas actuaciones en la temporada pasada, justamente en partidos en los que Russ no estuvo presente: lanzó para 702 yardas con un 65 de 95 pases completos (68,4%), anotó 5 touchdowns y apenas sufrió una intercepción. Su rating de 103 fue idéntico al del propio Wilson, titular del equipo, pero claro, la muestra era muy pequeña (apenas tres partidos como titular).

La segunda vida de Smith en la NFL tuvo su momento clave en el pasado verano estadounidense, cuando Seattle decidió traspasar a Russell Wilson a los Denver Broncos. En el canje llegó a los Seahawks otro quarterback como Drew Lock, quien pelearía con Smith para ser el mariscal titular una vez comenzada la temporada.

Los pronósticos para los Seahawks eran los peores posibles, con un over/under puesto en apenas 5,5 victorias. El tercero peor de la NFL, apenas por arriba de Falcons y Texans, con un 4,5.

Sin embargo, un par de meses después, Seattle se ha transformado en una de las mayores sorpresas de la campaña, liderando el Oeste de la NFC con récord de 4-3, apareciendo entre las cinco mejores ofensivas de la liga en puntos y yardas, y hasta empezando a soñar con una clasificación a Playoffs que hasta hace poco lucía como un sueño imposible.

¿El gran protagonista para ello? Geno Smith, por supuesto.

Lo del quarterback nacido en Florida viene siendo un espectáculo. Para empezar, lidera la NFL con un porcentaje de pases completos del 73,5%. Además, lleva 11 touchdowns contra apenas 3 intercepciones y tiene una media de casi 245 yardas aéreas por partido, además de otras 19 (con un touchdown) por tierra.

Números que tranquilamente pueden ponerlo en la discusión por el MVP, por más irreal que esa frase pudiera sonar hasta la temporada anterior.

Smith siempre tuvo el talento y las herramientas naturales para destacar en la NFL, pero ha sido recién a los 32 años donde parece haber encontrado la madurez necesaria para explotar al máxima esas virtudes. En parte por el buen contexto encontrado en Seattle con receptores como Tyler Lockett, D.K. Metcalf y el tridente de alas cerradas (Will Dissly, Colby Parkinson y Noah Fant, todos entre los 16 mejores de su posición de acuerdo a PFF); y en parte por haber recibido una oportunidad que hace muchos años no tenía.

Y es que si uno toma los números de Smith entre 2017 y 2021, encuentra que esta versión en modo superestrella ya empezaba a asomar: en 12 partidos (solo 4 titularidades) durante esas temporadas, completó el 65% de sus pases y sumó 6 touchdowns contra una intercepción, para un rating más que positivo de 96. Lejos del espectacular 108 de este año, pero digno de un QB titular.

La salida de Wilson le abrió la puerta y Smith aprovechó al máximo su oportunidad. Demostrando no solamente esa precisión que lo lleva a liderar la NFL, sino también un brazo potente y certero para los pases profundos: lidera la liga en pases profundos por la izquierda del campo (10) y está segundo en pases profundos por el centro (9).

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