El fútbol femenino brilla, otra vez

El desempeño en la Copa del Mundo Sub-20 celebrada en Costa Rica confirma, una vez más, que las futbolistas colombianas lo que tienen es futuro. / Fotografía por cortesía de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF)

Colombia se despide con honor, pero con mucha frustración, de los cuartos de final del Mundial Femenino Sub-20. El equipo jugó bien, hizo una gran campaña, demostró nuevamente que podemos ser potencia mundial en el fútbol femenino, pero cayó por la mínima diferencia ante un Brasil arrinconado y que se encargó de cortar el juego. Está consolidándose una rivalidad: perdimos 1-0 con Brasil en el Sudamericano Sub-17 Femenino; hace poco, aquí en Colombia, también perdimos 1-0 con Brasil en la Copa América Femenina y ahora son las brasileñas las que nos despiden de Costa Rica. No importa: se hizo bien la tarea y esta nueva generación de jugadoras es la prueba de que futuro es lo que hay.

Tenemos que hablar de la selección femenina sub-20. Cómo no, si arrancó el mundial jugando un partidazo y ganándole 1-0 a una potencia como Alemania. Después empatamos los dos partidos siguientes, pero el último, contra Nueva Zelanda, demostró que éramos muy superiores. Natalia Giraldo, la arquera, brilló en todos y cada uno de los partidos, incluso en el de eliminación. Linda Caicedo, que marcó dos goles contra Nueva Zelanda, pudo ser una de las figuras del mundial y, más importante aún, se proyecta como una de las jugadoras más prometedoras del mundo. No exageramos: del mundo. Ojalá se haga realidad su paso al Barcelona cuando cumpla los 18 años.

Hablamos de frustración porque había fútbol, no solo para ganarle a Brasil, sino para soñar con llegar más lejos en el campeonato. Lo dijo el técnico, Carlos Paniagua: “El equipo entró muy pasivo, miramos jugar al rival y apenas después del gol reaccionamos. Estamos dolidos porque teníamos fútbol para seguir en el torneo, todos lo vieron. Ahora hay que levantar la cabeza y superar esta tristeza”. Así es, porque sobran los motivos para el orgullo y los talentos de las colombianas que, a pesar de tantas dificultades en un país como el nuestro, han logrado sacar adelante una selección Colombia imponente y que solo puede seguir mejorando. Estamos a la espera de que la FIFA defina qué ocurrirá con la sede de la próxima Copa Mundial Femenina de Fútbol Sub-17 de 2022, donde nuestro equipo también puede brillar.

Nos toca, claro, el contraste: el componente lamentable cada vez que se habla de fútbol femenino. Colombia sigue sin tener una política clara y contundente de apoyo a sus futbolistas. Los procesos exitosos ocurren en unos pocos equipos o con aquellas futbolistas que corren con la suerte de irse del país. Abundan los testimonios de jugadoras que tienen que trabajar en mil cosas aparte de su fútbol, que viven en la angustia constante de no tener contratos justos. Mientras tanto, los directivos se escudan en la falta de dinero, la ausencia del patrocinio privado y que el público supuestamente no está ahí. Ya llevamos varios años en este ciclo: hay que romperlo. El Ministerio del Deporte debe liderar esa discusión.

Porque, y esto es lo esencial, fútbol es lo que hay. El talento de las colombianas se desborda en la cancha. Necesitamos entonces que haya maduración, se dejen a un lado los vetos y se apoye con toda a las deportistas. Ya es hora.

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