El fútbol argentino pierde minutos de juego

En el fútbol argentino se juega cada vez menos menos. Tras la aplicación del VAR a finales de marzo, el tiempo neto o efectivo de los partidos en el país de Lionel Messi y Diego Maradona bajó casi dos minutos y quedó en un mínimo comparado con las ligas más importantes de América Latina y Europa.

De los 90 minutos que establece el reglamento -más los añadidos por el árbitro al final de cada período-, la pelota apenas está en juego un promedio de 50:19 minutos. El registro medio entre 2021 y los tres meses iniciales de 2022, antes de que se instalara del videoreferato, llegaba a 52:03 minutos.

Argentina quedó ahora por debajo de México (50:52 minutos) y, por escaso margen, también de Colombia (50:26 minutos), los dos torneos de menor tiempo efectivo según los resultados de la empresa de estadísticas Opta-Stats Perform respecto a su comparación anterior, en abril. Entre 13 campeonatos diferentes, los cinco principales de Europa y ocho de América Latina, el argentino pasó del noveno lugar que ocupaba entonces al duodécimo y anteúltimo en la actualidad, sólo por debajo del futbol boliviano (49:39 minutos), la última liga en sumar el videoreferato, en julio.

Opta es el proveedor oficial de datos de los campeonatos de Argentina, Colombia y Ecuador y además computa las estadísticas de los otros torneos de Sudamérica, salvo los de Venezuela, Uruguay y Paraguay.

Otras variables del juego también confirman a los partidos de Argentina, además de los más breves, como los más entrecortados e imprecisos. Al contrario, las estadísticas del Brasileirao 2022 se entremezclan con los mejores datos de la Premier League, LaLiga, la Ligue 1, la Bundesliga y el Calcio.

Jugar en Argentina es difícil. Cuatro estadísticas grafican ese fútbol bajo presión: 1) reúne la mayor cantidad de interrupciones por encuentro -108, contra 101 en el Brasileirao o 100 en la Liga MX-; 2) tiene el promedio más bajo de pases consecutivos -3,8 toques, contra 4,5 en las ligas colombiana y mexicana y 5,1 en la brasileña-; 3) ostenta la menor efectividad en pases -73,06%, contra 79% en México, 79,1% en Colombia y 81,6% en Brasil.

Es cierto que, a diferencia de otros deportes, las estadísticas en el fútbol tampoco permiten una interpretación lineal. El juego tan entrecortado en Argentina no responde a una única causa, ni siquiera al VAR. ¿Se debe a entrenadores que, decididos a incomodar al equipo rival, proponen estrategias de asfixia para interrumpir el juego? ¿Y el espíritu competitivo de los futbolistas argentinos no eleva, a la vez, el nivel de dificultad de los partidos? ¿O también queda expuesta una inesperada deficiencia técnica para pasar la pelota? Y por último: ¿los árbitros son copartícipes de partidos tan accidentados o incapaces de evitarlos?

Para Facundo Sava, director técnico de Patronato, uno de los equipos que con menos presupuesto realiza una buena campaña, las causas se juntan y se revuelven. “Hay muchas razones. La calidad de los jugadores es superior a la de otros torneos de América pero también es mayor la presión que ejercen los equipos y, frente a esa intensidad, es muy difícil ser preciso. Y además influyen los cortes permanentes, ahora también por el VAR. No se juega todo el tiempo que se debería jugar”, dice.

Tiempo efectivo

Uno de los debates actuales en el fútbol mundial es el tiempo efectivo de los partidos: los equipos en ventaja saben cómo perder tiempo mientras el reloj sigue en funcionamiento. No sólo ocurre en América Latina: los entrenadores de Real Madrid y Barcelona coincidieron en su reclamo con pocas semanas de diferencia. “Debe ser la próxima regla del fútbol. Llegamos a partidos con 10 minutos de descuento. Con el tiempo efectivo se evitarían simulaciones y cosas inútiles. Llegó la hora de introducirlo”, dijo el técnico del Real Madrid en mayo. ”Es ridículo. ¿Qué esperamos a tener tiempo efectivo? Así no tendríamos que estar mirando si se añaden ocho minutos o 22. Creo que somos el único deporte sin tiempo efectivo”, agregó Xavi, en agosto.

El árbitro inglés Tony Harrington observa la pantalla del VAR durante el partido entre el Brighton y el Leicester City, el 4 de septiembre de 2022. ADRIAN DENNIS (AFP)

Sava, desde Argentina, ofrece una salida mixta. “Se tiene que parar el reloj en algunas jugadas. Si se revisan jugadas por el VAR, tiempo neto. Si un jugador se lesiona, tiempo neto. Si un arquero se cae y entra el médico, tiempo neto. Si se ejecuta un penal, tiempo neto. A veces se pierden como 10 minutos y después sólo se recuperan 3. En cambio creo que por laterales, cambios o tiros libres comunes, no tiene sentido parar el reloj”, opina el DT de Patronato, con pasado en Racing.

“Está claro que, salvo Brasil, en las ligas latinas se juega menos que en Europa. Pero no sé si el tiempo neto es una solución viable, al menos con la actual programación de partidos cada dos horas”, sostiene Matías Conde, el editor de información a cargo del equipo latinoamericano de Opta-Stats Perform.

En Colombia, en el afán de agilizar el juego, las autoridades y los medios le prestan especial atención al tema e informan las estadísticas de cada equipo (el tiempo neto de 2022 comenzó con un bajo 50:04 minutos durante el Apertura, en el primer semestre, pero repuntó hasta los 51:32 minutos en las primeras ocho fechas del actual Finalización). En México se anunció hace pocas semanas que comenzaría a cronometrar el tiempo perdido en los saques laterales y de arco. El objetivo es llegar a un diagnóstico que podría derivar en una primera decisión reglamentaria: según dijo el presidente de la Liga MX, Mikel Arriola, en 2023 se sancionaría a quienes demoren. Pero en Argentina, a pesar de las estadísticas por el sótano, el tiempo efectivo no parece formar parte de la agenda dirigencial y arbitral.

Los datos, por ahora, no son de acceso público: los medios no los divulgan. Barracas Central, el equipo del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia, es el equipo con menos tiempo efectivo, 45:09 minutos, casi cinco minutos menos que el promedio de la liga. Un accidentado partido contra el Patronato de Sava, en el que el arbitraje y el VAR quedaron bajo la lupa, fue el de menor duración en el año, con 38:16 minutos, apenas el 42% de los 90 reglamentarios. El equipo con mayor tiempo efectivo es River, con 54:09 minutos, casi cuatro más que la media.

Interrupciones

En Argentina se achicó el tiempo de juego porque a los innovaciones del VAR y de los cincos cambios por equipo -instalados tras la pandemia y ya regularizados-, muchos equipos parecen haberse especializado en torpedear el juego.

Las 108 interrupciones en promedio (17 más que en la Premier League) incluyen, por supuesto, a las cuestiones reglamentarias como laterales, saques de arco o infracciones. Pero en varios equipos proliferan, además, tretas como demoras explícitas para realizar un tiro libre, un lateral o un saque de arco, simulación de lesiones –en especial de los arqueros, que aprovechan que el juego debe detenerse si un guardavalla está en el piso-, y hasta la complicidad de los alcanzapelotas.

“Controlamos el tiempo, no hicimos tiempo”, dijo el técnico de Sarmiento, Israel Damonte, después de que su equipo –el de menor posesión de pelota cuando su equipo está en ventaja, el 34%- le ganara 2-1 a River de visitante. Pocas fechas después, el técnico de Gimnasia, Néstor Gorosito, en la previa de una visita a la cancha de Sarmiento, advirtió sobre el rival: “Se van a tirar, van a hacer tiempo, van a tirar la pelota afuera, van a desaparecer las pelotas”.

El punto a favor es que, en las primeras cuatro fechas tras la implementación del VAR, en abril de este año, el promedio del tiempo neto había bajado a 49:28 minutos. “Seguramente se irá corrigiendo y estabilizándose”, sostiene Conde, sobre una liga que parece conjugar un verbo nuevo: en Argentina se juega al fútbol y se presiona al fútbol.

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