Copa América: cómo hizo Brasil para convertirse en la aplanadora del fútbol femenino del continente

BUCARAMANGA, Colombia.- Brasil, la aplanadora del fútbol femenino del continente, volvió a coronarse campeón de la Copa América, una definición que parece repetirse en loop para el país donde el fútbol femenino estuvo prohibido durante casi cuatro décadas. Después de ganarle a Colombia 1 a 0 en tierra cafetera, las brasileñas alzaron su octavo trofeo continental -en un total de nueve ediciones de este certamen-, esta vez ganando todos los partidos, y el primero para una entrenadora mujer en esta competencia.

La sueca Pia Sundhage, que no habla español ni portugués, pero que adoptó al país como su casa, celebró el doble hito. Brasil es algo así como el Corcovado inalcanzable para el resto de las selecciones. Lo demostró aquí en Colombia, con un fútbol frustrante para sus rivales. En tres toques resuelve jugadas y las cambia por goles, no da espacios y lastima futbolística y psicológicamente.

Con 20 goles a favor y ninguno en contra, Brasil aprovechó un penal para llevarse el triunfo en el partido que más le costó en el camino al título en estas tierras. Ocurrió en el minuto 39, cuando después de una falta en el área de Manuela Vanegas, contó con el penal a favor que Debinha -la goleadora verdeamarelha con 5 goles- transformó en ventaja. Colombia fue la selección que mayor resistencia le opuso, impulsada por el apoyo del público local, que ayer copó el estadio Alfonso López de Bucaramanga, así como lo había hecho en los encuentros que el equipo jugó en Cali y también en Armenia.

Las locales mostraron en este campeonato el crecimiento que lograron en cuatro años, entre la última Copa América y ésta, y su poderío en ataque, con las cuatro fantásticas que se mueven por todo el frente ofensivo: Linda Caicedo, la crack de 17 años, Catalina Usme, goleadora histórica de la Selección, la potente Mayra Ramírez y la habilidosa Leicy Santos. En efecto, la local fue la selección que más exigió a la arquera Lorena, en el único partido en el que la 1 tuvo que volar para tapar remates (los intentos más peligrosos estuvieron en los pies de Caicedo). Se llevó el premio a la valla invicta casi sin moverse: una muestra más de la supremacía de las campeonas, que pueden contar, partido a partido, cuánto tiempo les aguantaron el resto de los equipos sin recibir goles: a Argentina tardaron 28 minutos en marcarle, a Uruguay, 32; a Venezuela, 22; a Perú, 1; a Paraguay, 16 y a Colombia, 39.

Es el final: Brasil celebra su octava conquista de la Copa América, de las nueve ediciones realizadasFernando Vergara – AP

El campeón es un país en el que el fútbol femenino estuvo prohibido por ley entre 1941 y 1979. Getulio Vargas, presidente por entonces, había recibido una carta de un ciudadano, José Fuzeira, que le hacía la recomendación desde una mirada médica: que el fútbol era peligroso para la salud de las mujeres. Por entonces el mensaje se repetía en distintos países en los que la disciplina avanzaba. Se decía que podía generar daños en el útero y que entonces podía generar trastornos en la “función reproductiva” del cuerpo de las futbolistas. Se hablaba también de la depresión como uno de los efectos negativos. Marta, la mejor jugadora de la historia de allí, nació siete años después del levantamiento de esa prohibición, ya con la apertura democrática en ese país. ¿Cuántas Marta se perdió Brasil entonces en todo ese periodo? Imposible contarlas. Quienes investigan la historia de la disciplina en la región afirman que si Brasil es hoy potencia es por todas las jugadoras que siguieron pateando incluso cuando las autoridades podían llevarlas detenidas en tiempos del veto. La crack Marta no estuvo en esta edición por una lesión. Brasil atraviesa un recambio generacional que parecía generar algunas preocupaciones, sobre todo después de una floja actuación en los últimos Juegos Olímpicos, ya con Pia Sundhage como DT (terminaron en el sexto lugar). Formiga, otra de las estrellas que se retiró, fue una de las que ingresó la Copa América al campo de juego: sus herederas iban a terminar alzando el trofeo.

Brasil es un oasis en un continente en el que muchas futbolistas, varias de sus rivales aquí, todavía no tienen contratos profesionales. De hecho, Colombia, la del crecimiento, arrancó el torneo con una protesta: el país organizador del certamen no tendrá una liga local en el segundo semestre del año por la desidia organizativa de Dimayor, el ente que rige la disciplina.

Las jugadoras alzaron sus brazos y puños en señal de reclamo en el debut, pero casi no hablaron ante la prensa del problema después por temor a represalias. Natalia Gaitán, Yoreli Rincón e Isabella Echeverri alzaron la voz en su momento y fueron vetadas del equipo nacional. La caída de ayer es una derrota digna para la selección local, en un campeonato en el que terminó segundo y se quedó con el pase a la Copa del Mundo y a los Juegos Olímpicos. La bronca es que este terreno conquistado no podrá continuarse en un campeonato local en estos meses que restan del año.

Los mismos premios obtuvo Brasil, que además, claro, alzó la Copa. En este caso con la primera entrenadora campeona de este torneo: la sueca Sundhage, ex futbolista y ganadora como DT con Estados Unidos de dos medallas de oro en los Juegos, que decidió dejar Europa para trabaja en Sudamérica. Fue una de las cuatro técnicas que establecieron el record aquí de mujeres en ese rol.

Yamila Rodríguez (derecha) terminó como goleadora del certamen con 6 tantos
Yamila Rodríguez (derecha) terminó como goleadora del certamen con 6 tantosJUAN BARRETO – AFP

En la conferencia después del triunfo contra Paraguay, Sundhage dijo: “El fútbol femenino en la región debería crecer como lo ha hecho en Europa. Allí vemos cuántas jugadoras profesionales hay, cómo cambian de clubes y tienen una vida profesional. Si podemos conseguir algo así en Sudamérica, podríamos elevar el nivel”. Esta Copa América deja eso en evidencia también.

El cierre del campeonato y la entrega de premios (Brasil, el campeón, se llevó 1.500.000 de dólares y Colombia, 500.000) dejó una buena noticia para Argentina: Yamila Rodríguez quedó como la goleadora del torneo, con sus seis gritos en todo el certamen.

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