Cambio de guardia en la NFL

Dos turistas de provincias van a Londres, se sientan en un restaurante y el camarero les dice: “Para los votantes conservadores sólo hay menú degustación, porque si eligen a la carta siempre se equivocan”. Luego, para ir a Wembley en transporte público, la espera se hace interminable. “Los autobuses son como los primeros ministros –les dice alguien en la parada–. Pasan tres juntos, y después no se sabe”. Se asustan cuando sienten una especie de temblor, hasta que alguien les informa: “No son los efectos del fracking sino un terremoto político, ahora los hay todos los días”. Un buen alma les regala un pastel: “Me dio la receta Liz Truss, he cambiado todos los ingredientes y creo que ha quedado bastante bueno”. Preguntan cuando es el cambio de la guardia en el palacio de Buckingham. “Dos veces a la semana, a las once de la mañana, pero en Downing Street hay cambio de primer ministro casi todos las tardes” (viñetas de Matt, sensacional periodista gráfico del The Daily Telegraph ).

En la NFL no hay cambio de guardia tan seguido como en Downing Street, pero ahora parece que toca. Tom Brady y Aaron Rodgers están teniendo temporadas para el olvido, con más derrotas por el momento (cuatro cada uno) que victorias (tres). El líder de los Tampa Bay Buccaneers, en lo que casi seguro será su última temporada, se arrepiente de haber vuelto cuando ya se había ido, poniendo en juego su matrimonio. Total, ¿para qué? Si el objetivo era ganar una vez más la Super Bowl, no parece camino de conseguirlo. Forzó la jubilación anticipada del entrenador Bruce Arians y su reemplazo por Todd Bowles, para nada. Ha tenido el mal gesto de criticar a la línea ofensiva del equipo porque no le protege como él quisiera, pero se le ve distraído e impreciso en los pases. A pesar de ello, encontró tiempo para ir a la boda del dueño de los Patriots, su antiguo club. En seis partidos no ha alcanzado los 21 puntos. Por primera vez se le nota la edad (45 años).

El ‘quarterback’ de Tampa parece jugar por primera vez con la edad que tiene, y el de los Packers pasa de todo

Otro tanto, y más, le ocurre a Aaron Rodgers, que sin Davante Adams (traspasado a los Raiders) no tiene receptores de los que se fíe, y ello se nota en su pasotismo. A veces da la impresión de ni siquiera intentar la jugada que le dicta desde la banda Matt LaFleur, con quien no acaba de entenderse (coqueteó con irse en la pretemporada, pero al final se quedó a regañadientes, engatusado con un contrato de cien millones de dólares). Los porcentajes de pases completados y yardas por lanzamiento son los más bajos de su carrera, igual que su rating. Es como si no se divirtiera y su cabeza estuviera muy lejos.

El ocaso de Rodgers y Brady se produce tras las retiradas de Ben Roethlisberger, Philip Rivers y Drew Brees, otras glorias de su generación. Es el momento de Jalen Hurts (de los imbatidos Philadelphia Eagles), de Joe Burrow (finalista de la última Super Bowl con los Bengals), Pat Mahomes (Kansas City), Matthew Stafford (Rams), Josh Allen (Bills) Lamar Jackson (Ravens), Justin Herbert (Chargers) o Daniel Jones (Giants) .

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La decisión de cuándo retirarse, o cambiar de equipo, es una de las más difíciles en la carrera de un deportista. Brady ha querido jugar un año más, Rodgers se quedó en Green Bay, pero Russell Wilson abandonó los Seahawks, su equipo de toda la vida, por Denver, donde ha perdido cinco de los siete partidos. En cambio Seattle, con su sustituto Geno Smith, es una máquina de anotar puntos. Nunca se sabe. Otro veterano, Kirk Cousins, tiene a los Vikings en cabeza de su división.

¿Domingo? Cambio de la guardia en la NFL. ¿Tres de la tarde de un día cualquiera? Terremoto político en Londres y cambio de la guardia en Downing Street.

El castigo de Deshaun Watson y los Cleveland Browns

Tal vez sea un gran acierto a largo plazo -está por ver-, pero, a corto, el fichaje de Deshaun Watson por los Cleveland Browns para reemplazar a Baker Mayfield ha sido un desastre. El ex ‘quarterback’ de Houston cumple un castigo de 11 partidos de suspensión por hasta 66 instancias de acoso a masajistas (creía que un masaje era un acto sexual, como pagar a una prostituta), y no podrá regresar a los terrenos de juego hasta principios de diciembre, precisamente contra los Texans. Cleveland, con Jacoby Brissett al frente del ataque, ha perdido cinco de los siete partidos y sus posibilidades de alcanzar los playoffs parecen mínimas.

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