Análisis Post: El Real Madrid regresa a LaLiga sumando de tres

Real Valladolid y Real Madrid se veían las caras en la decimoquinta jornada de LaLiga, en un encuentro con intereses muy dispares. El Valladolid quiere seguir sumando puntos para alejarse de los puestos de descenso y dejar cuanto antes certificada su permanencia y, de este modo, cumplir su objetivo de la temporada. Sin embargo, el Real Madrid tenía la necesidad de cosechar una victoria en el José Zorrila, dado que no puede alejarse más de un FC Barcelona que cabe recordar que fue capaz de arrebatarles la primera posición de la competición en las últimas jornadas previas al Mundial.

Las alineaciones

Comenzando por el conjunto local, el cuadro pucelano partió con Masip bajo palos; línea de cuatro para Escudero en el lateral izquierdo, Joaquín Fernández y Javi Sánchez en el eje de la zaga, e Iván Fresneda en el lateral derecho; en la sala de máquinas, Roque Mesa escoltó a Monchu y Álvaro Aguado que partieron como interiores; finalmente, el tridente ofensivo lo formaron Óscar Plano, Iván Sánchez y Sergio León, como referencia ofensiva. Pacheta salió con todo para dar la sorpresa y rascar algo positivo del encuentro ante el vigente campeón

Por su parte, Carleto supo administrar a la perfección el estado físico de sus futbolistas teniendo en cuenta que muchos venían de disputar un Mundial y, el resto llevaban bastante tiempo sin competir a un cierto nivel. Así pues, Courtois comenzó en meta; línea de cuatro en defensa para Carvajal en el lateral derecho, Rüdiger y Alaba como pareja de centrales; y Mendy en el lateral zurdo; en la sala de máquinas, Kroos hizo de Tchouaméni, formando como pivote por detrás de Valverde y Ceballos que fueron los volantes; en última instancia, el tridente ofensivo lo formaron Vini Jr, Benzema y Asensio

Así transcurrió la primera parte

El conjunto dirigido por Pacheta sorprendió al Real Madrid en los primeros compases del partido. El cuadro local tuvo ocasiones más que de sobra para poner tierra de por medio y marcharse al descanso por delante en el luminoso e, incluso, con un resultado bastante holgado. Sin embargo, la gran figura por parte de los blancos no fue otra sino Thibaut Courtois, el belga salvó los muebles de los suyos en un par de ocasiones con dos paradones que bien podrían valer una liga. El guardameta madridista volvió a demostrar quién es el mejor portero del mundo y quién debería haber alzado el Balón de Oro el pasado año.

Thibaut Courtois agradeciendo el apoyo a la afición I Imagen: Real Madrid

Así pues, el paso de los minutos fue desesperando a un Valladolid que era consciente de que cada minuto sin anotar suponía una probable cuenta atrás para que la bestia despertara y, cuando eso sucediese, no habría vuelta atrás. Y sí, efectivamente, eso fue lo que sucedió. El físico de los vallisoletanos se fue mermando, mientras que los merengues comenzaron a ver las flaqueza y debilidades de los locales. Así pues, los primeros 45 minutos concluyeron con un Real Madrid empezando a entrar en el partido y un Valladolid que comenzó a perder el dominio del partido.

La segunda parte solo tuvo un color, el blanco

Tras el paso por vestuarios, el Real Madrid volvió a ser el de siempre, el de las 35 ligas, el de las 14 Champions; el que se muestra absolutamente intratable tanto en España como en Europa… y entonces los pucelanos empezaron a entender que ya poco podía hacer. Asimismo, cabe destacar que el primer tanto de los madridistas llegó de penalti tras una mano clamorosa de Javi Sánchez, que detuvo el cabezazo de Antonio Rüdiger, que junto a Courtois había sido de lo poco salvable en el primer acto, con el brazo. Karim Benzema asumió la responsabilidad, como siempre, pero quizás esta vez con más ganas que nunca. Tal vez, el nueve en su camino hacia los once metros pensó en aquella final del mundo; en el desprecio de su seleccionador; en su mala relación con muchos de sus compatriotas; en el ninguneo que lleva sufriendo por parte de su país desde el célebre “Caso Valbuena”…; tal vez, pensó en qué habría sucedido si él hubiese disputado aquella final del mundo; en qué habría ocurrido si en lugar de Coman hubiera sido él quién lanzara aquel primer penalti errado por los galos… que todo aquello pasara por la mente del hierático francés es una suposición, pero lo único evidente es que el capitán blanco volvió a ser infalible y mandó el esférico al fondo de las mallas para abrir la lata y subir el primero al luminoso.

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Karim Benzema celebrando su gol I Imagen: Getty Images

El gol de Benzema supuso muchas cosas: en primer lugar, la amarilla a Javi Sánchez por el penalti cometido; en segundo lugar, la expulsión de Sergio León por increpar al cuarto árbitro; y, en última instancia, que el partido se abriera por completo en beneficio de los blancos.

No obstante, cabe destacar una figura que sobresalió muy por encima del resto, la de Eduardo Camavinga. El galo, que venía de no hacer un gran comienzo de temporada y de ser cuestionado por su país hasta la final, en la que realizó una actuación estelar en una posición que no es la suya; volvió a dar una masterclass en la noche de ayer. Camavinga rompió líneas con sus imparables conducciones; se sacó pases de la chistera que ningún mortal habría vislumbrado; se desplegó en ataque mostrando una velocidad propia de un atleta; tomó el mando de la sala de máquinas madridista; y llevó a cabo una de las mejores jugadas que se han visto en la competición para acabara asistiendo a Benzema en el segundo del Madrid… en definitiva, Eduardo Camavinga volvió a demostrar sobre el verde, que es donde se tiene que hablar, quién es el verdadero “Golden Boy”.

Así pues, como venía enunciándose, Benzema recibió el regalo de Eduardo y no falló. Segundo tanto del francés que ni mucho menos llevó a cabo un buen partido, a pesar de que LaLiga le nombró MVP, pero volvió a dejar patente la efectividad y la pegada de este equipo. Finalmente, tras el gol de Karim, a pesar de las continuas internadas del Real Madrid hacia la meta vallisoletana, el marcador se mantuvo y el árbitro dio por concluido el encuentro después de 8 minutos de descuento.

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